La Coctelera

Categoría: Ki

8 Diciembre 2009

Ayer por la noche, mi hermano nos llevó a Ki y a mí a un restaurante chino que hay en el subterráneo del paso de peatones del parking de Plaza de España. Por lo visto se está haciendo bastante famoso porque, según se dice, es un auténtico chino, hasta el punto de que los propios chinos madrileños van a comer allí. Yo no vi demasiados chinos comiendo, sólo a un par mientras hacíamos cola fuera (normal... hay como 5 o 6 mesas pequeñas, no más). La pena es que llegamos un poco tarde y no pudimos echarle un ojo a la tienda de productos chinos que hay justo al lado.

Hay que decir varias cosas del restaurante chino. La primera es que sí, se nota que está de moda... no paró de entrar y salir gente todo el rato. La segunda es que es barato, eso sí, como en todos los restaurantes, lo que pagas caro es la bebida. La tercera es que sí, es sórdido de narices, y te sientan sin complejos en mesas que ya están ocupadas por otros comensales. La cuarta es que, efectivamente, tienen puesto en la tele un programa rarísimo que parece una especie de karaoke. La quinta, que las raciones son generosas y están muy buenas para lo que te sueles encontrar habitualmente en un chino que no sea de diseño. En resumen: que tiene pinta de ser la típica tasca de comida casera, sólo que en chino en lugar de en español. Por cierto, aunque la carta parezca poco variada, tienen muchos más platos de los que aparecen en ella; así que merece la pena preguntar a la camarera que sale a la cola a preguntar pedidos (creo que es la única que habla un poco de español).

Mi hermano y Ki casi tuvieron que sacarme rodando de allí. Mi hermano, que es un bruto pidiendo.

Por cierto, ya puestos, nos acercamos (tampoco había que alejarse mucho) a ver el templo de Debod. Que, unido a la visita que hicimos el sábado con la familia de Ki al Palacio de Oriente, hace que tenga una idea un poco mayor de Madrid. Visita que también debería contar algún día. Fue una jornada muy divertida la que pasamos con la familia de Ki.

6 Noviembre 2009

Como allá a donde vamos no tenemos conexión a Internet, y si la tuviéramos sería por cortesía de un vecino abierto, y aunque la tuviéramos dudo mucho que la usara para actualizar esto, casi mejor prefiero despedirme por unos días. No descorchéis aún el vino, que van a ser muy pocos.

Nos vemos a la vuelta ;-)

11 Octubre 2009

Una de las pocas cosas que me gustan de la fiesta cervantina en Alcalá es el mercado. No el medieval, que lleva sólo unos pocos años y es un coñazo además de un timo financiero con sus tienditas de velas y de espejitos. Que vendan armaduras y yelmos como los onvres de verdad, coño. Claro que supongo que será más rentable vender empanada hecha en algún lugar de venta al por mayor como si fuera casera... tres euros por un miserable trocito (que no porción) de empanada de lomo y queso, que era casi toda masa. Porque Ki me lo dijo algo después de comprarla, que si no, en el momento de la venta me hubiera puesto a gritar DEVUÉLVELE A  MI KI AHORA MISMO SU CÓRNEA, HIJO DE LA GRANDÍSIMA PUTA allí delante de todos los clientes potenciales.

No. A mí me gusta el mercado más tradicional y menos concurrido, ese que existe durante la semana cervantina desde que tengo uso de razón y, probablemente, desde antes. Ese que estaba en Plaza de Cervantes cuando era niña, y que acabaron moviendo a Santos Niños con motivo del mercado medieval.

Me refiero, por supuesto, al mercado de libros antiguos y de ocasión. Todos los años pico y compro algo. Pero oiga, es que conseguir una copia en condiciones más que aceptables de, por ejemplo, El lobo estepario, por 2 euros, pues como que compensa los apretujones. Tampoco muchos, en realidad... se ve que los españoles no somos mucho de comprar libros. Para mí que los que visitamos los puestos somos los mismos año tras año.

Hoy hemos ido Ki, Muzaraque y yo. Ki se ha comprado un volumen de cuentos de Michael Moorcock y yo, además de El lobo estepario, me he comprado otro titulado Un plan sencillo, que leí hace mucho tiempo, y que me gustó por su simplicidad sanguinaria. Creo que han hecho una película de él y todo. Muza, por su parte, no se ha comprado nada.

El caso es que después de la compra hemos ido a una cafetería cercana a tomar un café y charlar un rato. Y en qué hora, porque nos hemos ido a sentar al lado de un grupo que... bueno, que gritaba más que hablaba. Ki decía que era porque tenían buenos pulmones. Yo he contestado, con mi simpatía habitual, que en realidad era porque, como estaban huecos por dentro, lo que pasa es que resuenan.

...pues luego fuimos a París y o sea, todo así como superprecioso, pero eso sí, que como que te tenías que pegar con los turistas chinos para ver las cosas, jo...

Huecos sobre todo en la cabeza, ha añadido Muza.

...y luego en el museo todo el mundo a ver a la Mona Lisa que no se podía ni ver de la gente, oye, y eso, que ahí a codazos hasta que llegas y de repente ves el cuadro y oye, que no sé qué le ven, porque es así como superpequeño ¿verdad? Que no es gran cosa, es ahí una cosa canija de nada que ni se ve...

Efectivamente. Huecos.

En el transcurso de la conversación se ha colado una mujer gitana que ha intentado venderme una rama de romero. Bueno, a mí y a todas las mujeres de la terraza, incluyendo a las dos pijas del grupo de al lado. Eso me ha recordado a la vez, hace no mucho, que otra gitana, esta joven, me regaló directamente una rama de romero para que me diera suerte. Sin pedirme nada a cambio.

Dice Ki que esa historia es como para llevarla a Cuarto Milenio. Y Muza está de acuerdo. Pero no sé, yo creo que no es para tanto. Quiero decir, si me hubiera regalado el ramo entero de romero, todavía. Pero una ramita de nada...

20 Septiembre 2009

A veces las cosas que no te gustan acaban saliendo bien, y las que parecen habituales, mal.

Tomi llevaba toda la semana dando la brasa con ir a jugar a los bolos. A mí, qué queréis que os diga, la verdad es que no me gustan. Lo de coger una bola pesada y enorme (en relación a las víctimas, quiero decir) y lanzarla contra diez formas estáticas puede estar bien una o dos veces, pero luego se hace repetitivo y a mí me cansa. No sé, hace falta algo más para que me resulte atractivo, como, por ejemplo, que los bolos se muevan o sangren o algo así.

Anoche fue el día elegido. El lugar, finalmente, fue la bolera que hay en el Gran Fiasco Comercial que abrieron a bombo y platillo a las afueras de Alcalá hace tan sólo dos años, y que a día de hoy tiene prácticamente cerrados todos sus locales. No pensaba jugar, pero como te ofrecen dos partidas a buen precio los fines de semana, y éramos muchos, pensé que igual me acababa muriendo del asco y decidí jugar yo también. Y menos mal, porque con nuestro nivel y con el número de personas que éramos, las dos partidas nos duraron tres horas, hasta las dos de la mañana.

Por cierto, nadie se sorprendió más que yo misma cuando, en mi primer lanzamiento, tiré todos los bolos e hice mi primer strike. Yo tengo una máxima en este juego, que es lanzar la bola y ya está, porque ella ya sabe lo que tiene que hacer y a dónde debe llegar. Eso sí, hay que mirarla durante todo el recorrido con el ceño fruncido, para que se motive. Y para que los bolos se asusten y se dejen derribar con facilidad.

Lo cual me recuerda que tengo amigos que a estas alturas no saben que, conmigo, si quieres empezar una guerra, tienes que estar dispuesto a sufrir las consecuencias. ¿Verdad, Koskis? :-P

Después de la bolera, como era tarde y en aquel lugar no había ni un alma (y probablemente apenas un par de locales abiertos, de los poquitos que quedan aún en funcionamiento), decidimos ir a La Garena a tomar algo. Y en qué hora, porque descubrimos que la Policía Local últimamente está en modo recaudatorio. Antes se ponían en el aparcamiento de la estación de tren a vigilar que la gente no hiciera botellón; pero ahora hay como siete coches patrulla en una zona de unos 500 metros. Poniendo multas absurdas; porque mira que había coches que multar por allí. Pero, por lo que vimos, es más divertido poner multas sin sentido y ejerciendo abuso de autoridad. Y prefiero no seguir, porque me cabreo.

(Y no, si os lo estáis preguntando, ni a Ki ni a mí nos pusieron multas).

Bueno, digamos que después de una sesión de aparcamiento y otra de fotos, acabamos en un irlandés donde tenían al pincha cantando rancheras (?) tomando algo, hablando bastante y descargando adrenalina acumulada.

Al final nos fuimos todos a casa sobre las 4 de la mañana, que no es excesivamente tarde, pero después de tanto tiempo sin salir se nota mucho la hora. Y sobre todo, yo volví mucho más tranquila y sin rastro de paranoia. Volverá mañana, claro; pero mañana será otro día.

8 Septiembre 2009

Esto ya salió por aquí... pero no recuerdo dónde. Así que lo resubo.

Y tampoco quiero preguntas.

6 Septiembre 2009

«Lo que la Humanidad necesita desarrollar ahora es la balística de asteroides y su trayectoria hacia los planetas»
Ki, ingeniero ecológico interplanetario

30 Agosto 2009

Esta noche se acaban las ferias. Menos mal. Aunque supongo que eso significa que, esta noche, la calle se llenará de zombies. Miedo, miedito, miedo.

Por suerte, Ki me regaló en su día una flor sonriente que me defiende de los zombies por la noche.

17 Agosto 2009

Ya estamos de vuelta, ¡se siente!

Y sobre todo lo siento yo, que hoy ya ha tocado ir a trabajar. Ki tiene una semana más de vacas, así que está feliz como una perdiz. Así no vale.

Podría poner la lista de películas vistas durante estos días de vacaciones, pero casi mejor lo dejo para otro día. También podría hacer la reseña de la novela que he estado leyendo en los ratos de playa (hasta que la acabé), pero se la ha llevado Ki para leerla y no puedo extraer ninguna cita, como me gusta hacer; así que la reseña tendrá que esperar. Lo que sí puedo hacer es colgar algunas fotos, no de la playa, sino de la laguna salada. No es que sea una gran fotógrafa, pero como el paisaje es bonito lo saques como lo saques, queda bien. Además, aprovechamos un día que estuvo nublado y amenazando lluvia para salir al parque natural, así que han quedado bastante resultonas.

De hecho, esa misma noche hubo tormenta. No llovió mucho, pero sí hubo tormenta eléctrica. No conseguimos hacer ninguna foto de los rayos, pero lo bueno de las cámaras modernas es que te dejan grabar vídeos y de ahí sacar los fotogramas que interesan. De todas formas la cámara es muy básica, así que la calidad para fotografía nocturna no es demasiado buena.

En la zona de parque natural de la laguna salada hicimos una secuencia de fotos del mismo lugar (las vistas del primer observatorio de aves que encuentras en la zona abierta al público del parque), pero tomadas con distintas configuraciones de la cámara. Ya me diréis cuál os gusta más (al vaqui seguro que la que tenga más tonos metálicos):

Y de remate, una foto de Thor tomada el viernes 14, día de su quinto cumplemés. Todavía no ha perdido la costumbre de acurrucarse en el hueco que se deja con las piernas cuando te sientas o te tiras a la bartola en el sofá, así que es normal que esté ahí haciéndose un hueco al lado de mi padre. Eso sí, como ya ha crecido mucho (no sé qué les hacemos a los teckel en mi casa, que nos crecen por encima del máximo habitual en la raza), intenta echarte para que le dejes más sitio.

Sobre El tablón naranja

Algún día, mis pajaritas y yo dominaremos el mundo.


Cthulhu demands...

No al recorte en I+D

Mi biblioteca

Si quieres hacerme feliz y regalarme un libro, ya sabes... que sea alguno que no esté en esta lista

Palabra de $DEITY

Firefox

IBSN

Tira Ecol